La auditoría tributaria como parte del control fiscal: qué revisa SUNAT, cómo se realiza y por qué el orden contable es clave.
28 enero 2026
¿Qué ocurre cuando SUNAT revisa la información tributaria de una empresa? La auditoría tributaria es un proceso mediante el cual la administración fiscal evalúa si los impuestos han sido correctamente determinados y declarados, a partir de los registros contables y la documentación del negocio.
Comprender cómo funciona una auditoría tributaria permite afrontar este tipo de revisiones con mayor orden y claridad. Este artículo explica qué es una auditoría tributaria, cuáles son sus principales etapas y cómo prepararse desde la contabilidad para reducir errores, observaciones y contingencias fiscales.
¿Qué es una auditoría tributaria y para qué sirve?
La auditoría tributaria es un proceso de revisión mediante el cual la administración tributaria evalúa si una empresa ha cumplido correctamente con sus obligaciones fiscales, a partir del análisis de su contabilidad, declaraciones y documentación de sustento. Su finalidad es verificar que los impuestos hayan sido determinados sobre bases correctas y que la información declarada refleje de manera razonable la realidad económica del negocio.
Desde una perspectiva práctica, una auditoría tributaria permite a la autoridad fiscal:
Verificar la correcta determinación de los impuestos declarados.
Revisar la coherencia entre la contabilidad, las declaraciones y los documentos de respaldo.
Identificar omisiones, diferencias o inconsistencias en el cumplimiento tributario.
Comprender este enfoque ayuda a la empresa a dimensionar la auditoría tributaria no solo como un proceso de fiscalización, sino como una revisión técnica basada en información contable y tributaria que debe mantenerse ordenada y consistente.
Tipos de auditoría tributaria
La auditoría tributaria puede presentarse bajo distintas modalidades, según el alcance de la revisión y la forma en que la autoridad fiscal decide evaluar el cumplimiento de las obligaciones. Conocer estos tipos permite a la empresa entender mejor qué puede esperar del proceso y cómo prepararse de manera adecuada.
En términos generales, una auditoría tributaria puede clasificarse de la siguiente forma:
Identificar el tipo de auditoría tributaria permite dimensionar el nivel de análisis que realizará la autoridad y refuerza la importancia de mantener información contable y fiscal ordenada, consistente y debidamente sustentada.
Etapas de una auditoría tributaria
Una auditoría tributaria suele desarrollarse siguiendo una secuencia ordenada que permite a la autoridad fiscal revisar el cumplimiento de las obligaciones declarativas y de pago. Conocer estas etapas ayuda a la empresa a anticipar requerimientos y organizar mejor su información.
De manera general, el proceso se desarrolla en las siguientes fases:
Comprender estas etapas permite afrontar una auditoría tributaria con mayor orden, reducir la improvisación y sostener una respuesta más clara y coherente frente a los requerimientos de la autoridad fiscal.
Cómo prepararse ante una auditoría tributaria
Prepararse para una auditoría tributaria no implica reaccionar cuando el proceso ya inició, sino mantener un orden previo que permita responder con claridad a cualquier requerimiento. Una buena preparación reduce errores, facilita las revisiones y evita tensiones innecesarias durante la fiscalización.
Desde una perspectiva práctica, la preparación se apoya en tres ejes clave:
Orden y consistencia de la información
La base de toda auditoría es la información que respalda las declaraciones.
Libros y registros contables actualizados y completos.
Coherencia entre lo declarado, lo contabilizado y la documentación de sustento.
Revisión previa de declaraciones y registros
Anticiparse permite detectar diferencias antes de que lo haga la autoridad.
Verificación de impuestos declarados frente a los registros contables.
Identificación de posibles inconsistencias por periodos o conceptos.
Documentación organizada y accesible
No basta con tener la información, es clave poder presentarla con claridad.
Archivo ordenado de comprobantes, contratos y sustentos.
Facilidad para ubicar documentos según lo solicitado.
Cuando estos aspectos se trabajan de forma continua, la auditoría tributaria deja de ser un evento crítico y se convierte en una revisión más previsible, basada en información clara y bien estructurada.
Conclusión: la auditoría tributaria como ejercicio de orden y control
La auditoría tributaria no debe entenderse únicamente como un proceso de fiscalización, sino como una instancia que pone a prueba el nivel de orden y coherencia de la gestión contable y tributaria de la empresa. Cuando la información está bien registrada, documentada y alineada con lo declarado, la revisión se desarrolla con mayor claridad y menor exposición a contingencias.
Más que reaccionar ante una inspección, afrontar una auditoría tributaria con preparación implica sostener prácticas contables consistentes en el tiempo. Esto permite que la empresa responda con sustento, mantenga el control de su información fiscal y refuerce una gestión tributaria más previsible, alineada con su realidad operativa y con las exigencias de la administración tributaria.